jueves, 27 de marzo de 2014

Entrevista imaginaria a Ezequiel Zamora: Yo no firme ninguna proclama cambiando el nombre de provincia a estado Yaracuy


Todo sudoroso montado  a caballo logramos alcanzar al General Ezequiel Zamora a su salida de la ciudad de San Felipe el 29 de marzo de 1859, hizo un alto junto al ejercito de unos pocos hombres para atendernos.
 

 

 

-Desde su entrada por Coro ¿Ha puesto en práctica los postulados del Partido Liberal?

-Claro, eso fue lo que nos propusimos cuando nos reunimos en Caracas en 1958, allí el General Falcón propuso que la columna vertebral fuera la doctrina federal, aunque en la época de formación del Partido  reclamamos el cumplimiento de la Constitución de 1830.

-¿Pudiera indicarnos ¿Cuál fue la estrategia desde esa fecha para el alzamiento?

-Bueno, en esa reunión presidida por el General Juan Crisóstomo Falcón,  se nombraron para cada provincia unos centros y en ellos al frente estuvieron que me acuerdo en Yaracuy a Agustín Rivero, Antonio Salón, eso nos permitió que cuando llegáramos fuera muy fácil hacernos del gobierno y por supuesto serian ellos los nombrados como primera autoridad. Le cambiaríamos el nombre a estados,  habría descentralización administrativa, tribunales propios e independientes. Es decir esa era el centro del programa.

-¿Cómo le fue en San Felipe?

- Bueno, como le dije aquí habían unos centros ya formados en forma clandestina por supuesto, y cuando llegamos fue fácil. En primer lugar la unidad del Partido Conservador se había facturado, en Yaritagua porque ya se avecinaban unas elecciones y el gobernador Isava aspiraba a la relección pero en la junta electoral había gente del contrario y   los sustituyo y eso trajo malestar.

A tal punto,  que la gente se alzó y amenazaba con unirse a la provincia de Barquisimeto y cuando llegue  todo fue fácil.

Allí nombre a los que fueron jefe de centros como primeras autoridades en una reunión que se hizo en la plaza, por supuesto que todo preparado, lance una proclama para animar a la gente y  ahora me voy.

-¿Pudiera repetirnos lo que dijo?

"Occidentales: yo obedezco al movimiento con que me honráis; hijo del pueblo e idólatra de la libertad, yo me hago un deber con vosotros; yo os ofrezco el sacrificio de mi existencia si fuere necesario, para restablecer la República, para plantar la Libertad, para hundir los tiranos.

Compañeros y amigos:

Yo me siento con suficientes fuerzas para afrontar a los tiranos, me las habéis dado, me las comunicáis con honrarme con vuestra confianza, escogiéndome como otros para la gran empresa de la libertad.

Compañeros y amigos:

Vosotros me abrumais de gratitud, y me empeñare en hacerme acreedor à los poderes que me otorgais. Yo no veré obstáculo en la marcha gloriosa de vuestras armas, proscribiendo la palabra IMPOSIBLE cuando se trata de la FEDERACION DE LIBERTAD, Por donde quiera, yo os aseguro, vosotros encontrareis los soldados de la gloria, eclipsando las grandes acciones de los Griegos y los Romanos, cuando se sacrificaban por la Patria y por los Dioses.

¡Soldados de la Federación!

La suerte de las armas nos acompaña, o mejor dicho, la razón de nuestra causa nos prepara el camino de la gloria y nos ofrece un nombre en la posteridad.

Acabáis de batir y poner en fuga vergonzosamente a los que osaron contestar con el grito de guerra a la voz dulce y consoladora de FEDERACION; dígalo si no La Boca del Yaracuy, las playas del Palito y la ciudad de San Felipe, del 22 al 27, en solo cuatro días, tres acciones y tres victorias. El 22 de los corrientes encontramos al enemigo enseñoreándose en La Boca de Yaracuy, fiado en lo exquisito de una posición militar, pero a los primeros tiros de nuestra valiente, y al ver cómo pasan el rio sin auxilio de canoa y con el denuedo de hombres libres abandonaron sus posiciones dejando algunos muertos y elementos de guerra.

En El Palito se detienen los enemigos, luchan atrincherándose en las casas, pero cuando viene el día y vuelven nuestras tropas à la carga, huyen despavoridos, según tienen de costumbre.

Ellos dejan en completo desorden los tristes restos de los seiscientos soldados, sus armas, sus caballos, botan los equipajes no pueden con las insignias, abandonan sobre las riberas del mar la rica bandera que flameaba entre sus filas; esto sucede en la noche del 23 y 24.

El 28, ayer a las cuatro de la tarde, entramos en esta ciudad, y los habéis visto como dejan el campo à los primeros fuegos, entregándonos sus municiones, sus armas, sus caballos y sus soldados.

¡Pueblos de Occidente!

Ha llegado el momento de vuestro pronunciamiento: proclamad el evangelio práctico de los principios políticos. La igualdad entre los venezolanos, el imperio de la mayoría, la verdadera República, de la Federación. El ejército federal será la vanguardia de esta cruzada de gloria. Triunfará la bandera de la Federación o me veréis sucumbir bajo las bayonetas del centralismo de la tiranía.

San Felipe 29 de marzo de 1859.

Ezequiel Zamora

-¿Cuál fue el cambio?

-Nada, estamos en guerra, en contra de lo que dice la Constitución de 1830, la aspiración es que si triunfamos, haya cambios. Además que podemos cambiar entre ayer y hoy, cambiamos de nombre del territorio de provincia a estado, y de autoridades que son nuestros aliados del Partido,  lo demás sigue igual los limites,  la gente, el presupuesto porque no manejamos las finanzas.

Muy triste quedo el general Ezequiel Zamora, cuando le dije que el estado Coro y el de Yaracuy tendrían solo unos días de vida, pues las tropas centralistas en unos días se harían de nuevo del gobierno.

Bueno general muchas gracias por el tiempo. Al alejarme, un jinete a caballo se me acerco y en un susurro me dijo, - Mire esa proclama que le acaba de decir el general no la hizo el,  se la redacto mi coronel Felipe Guerra

 

 

 

 

 

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